La Comisión Vecinal del Barrio Toba presentó una nota dirigida al presidente del Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda, Hugo Acevedo, a través de la cual le reiteró el pedido de audiencia para abrir una mesa de diálogo ya que hasta la fecha desconocen el motivo por el cual se encuentran paralizadas las obras del proyecto Gran Toba donde más de 60 familias siguen a la espera de la construcción de nuevas viviendas.

bbx_24478967_casasEn la misiva presentada el 22 de febrero, la Comisión emplazó a Acevedo a que brinde una respuesta al pedido en un plazo de 15 días hábiles, de lo contrario recurrirán a otras instancias administrativas.

El proyecto urbano denominado Gran Toba se encuentra ubicado en el noreste de Resistencia.  Lo limita la ruta 11, la avenida 25 de Mayo y las lagunas Toba y Luisa Ghío. Incluye a los barrios Toba, Chelliyí, Crescencio López y Cotap. Allí viven entre 3 mil y 5 mil personas.

La construcción del Gran Toba comenzó en 2014 y preveía la demolición de las casas y ranchos viejos (del antiguo barrio Toba y los alrededores) y la construcción de viviendas nuevas, además de una intervención urbanística integral en la zona. En total, se preveía construir unas 340 casas.

Antes del proyecto, el relevamiento gubernamental detectó, entre otras cuestiones, que predominaba un alto grado de hacinamiento en los núcleos familiares ampliados. En promedio, se constató que en cada vivienda habitaban 15 personas, y que en algunos casos vivían en cada unidad hasta 40 adultos y menores.  También se comprobó que las edificaciones estaban muy deterioradas  y que en los asentamientos,  muy precarios, se vivía en condiciones de alto riesgo sociosanitario.

Si bien se avanzó mucho en el proyecto el mismo aún no está finalizado. En este sentido, desde la Comisión Vecinal del Barrio Toba, representada por el presidente Antonio Patricio y la vicepresidenta, Laura Pérez, aseguraron que todavía faltan construir 65 unidades habitacionales que estaban incluidas en el proyecto original, más otras casas que se les había prometido a las denominadas “familias agregadas”, que son las constituidas por las nuevas generaciones de la barriada.

“Nosotros tratamos de armar una mesa de diálogo con los funcionarios de Vivienda para que nos den una explicación de por qué la paralización de las obras”, contó Laura Pérez.

“Les dimos un tiempo estimado, pero hasta el momento no nos contestaron. No nos dieron respuesta ni audiencia para tener un diálogo y más información porque los mismos vecinos preguntaban qué pasa porque el barrio está sin terminar”, añadió.

Por su parte, Antonio Patricio aseguró que el gobierno entregó viviendas a familias que no le correspondía. “Cuando se firmó el proyecto teníamos que hacer una coordinación entre la comunidad y el gobierno. Jamás se cumplió ese método de trabajo. Lamentablemente el gobierno provincial manejó a su manera y no nos dimos cuenta. Pasó el tiempo, cambió el gobierno y resulta que hoy nos estamos dando cuenta que lo que era el proyecto Gran Toba, el Ejecutivo introdujo entre el 25 y 30 por ciento de criollos en viviendas que le correspondía la comunidad indígenas”, afirmó.

A esta situación, se le suma otro grave flagelo que afecta a las comunidades: la venta de las viviendas. Si bien es algo que está prohibido por ley, desde la Comisión Vecinal aseguran que casi el 10% de las casas del Gran Toba fueron vendidas a personas ajenas al lugar. Aseguran que algunas familias lo hicieron por necesidad y otras para hacer negocios debido a que cuentan con respaldo político del partido gobernante.