Santiago Maldonado tiene que aparecer


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Santiago, viajero de 28 años, fue secuestrado el pasado martes 1º de agosto por efectivos de la Gendarmería Nacional, cuando estos ingresaron, ilegalmente y a los tiros, al predio de la comunidad mapuche Pu Lof Cushamen en Chubut. A pesar del testimonio de los testigos que afirman que la última vez que vieron a Maldonado éste era cargado a un vehículo de la Gendarmería Nacional, el Ministerio de Seguridad, comandado por Patricia Bullrich, se limitó a decir: “Lo estamos buscando”, “No hay indicios de que lo tenga la Gendarmería”, e intentó cargar las culpas sobre la comunidad mapuche.

20799114-10214231505405691-7328923689981212548-n_1No resulta extraña la actitud del Estado. El brutal operativo que, ademas de la desaparición de Santiago, tuvo como resultado nueve detenidos, la quema de casas y pertenencias de la comunidad, estuvo comandado personalmente por Pablo Noceti, Jefe de Gabinete del Ministerio que dirige Bullrich.

Agosto de 2017, en medio de una campaña electoral con candidatos devenidos en maestros de autoayuda o voceros de la mejor versión de la mano dura estadounidense, y un Gobierno que avanza en sus objetivos hasta donde encuentra resistencias, hay un desaparecido. Santiago Maldonado es, hasta ahora y ojalá por poco tiempo, el primer desaparecido en el marco de una protesta social desde la vuelta de la democracia.

1-4“Estamos dispuesto a terminar con las actividades del RAM (Resistencia Ancestral Mapuche). A partir de ahora, ante cualquier tipo de actividad que haga el RAM serán detenidos”, afirmó Noceti, ex abogado defensor de militares condenados por delitos de Lesa Humanidad, minutos antes de que comenzara la cacería. Como si el Estado de Derecho sólo sirviera en determinados casos. Toda una línea de conducta.

Pasan los días y Santiago no aparece. Desde el Estado sólo se ofrece una recompensa económica a quien aporte datos sobre su paradero. El ejecutivo no asume ninguna responsabilidad por el accionar de las fuerzas represivas a su cargo. Como si no significara nada para nuestra historia y la Democracia, que tanto es aclamada pero poco cuidada, que exista una persona detenida-desaparecida en el marco de una protesta política.

A pesar de las limitadas respuestas del Gobierno y los intentos de las empresas mediáticas de correr el eje hacia el accionar político de la organización, están ellos, y sobre todo ellas. Abuelas y Madres, junto a otros organismos de derechos humanos, como el CELS o Amnistía Internacional, instalaron el caso de Santiago en la agenda pública nacional e internacional. Su accionar no sólo se limitó a visibilizar la desaparición forzada, si no que también convocaron a marchar.

7-1A la cobertura por parte de grandes medios internacionales, como el diario británico The Guardian o El País de España, se le sumó un pedido por parte del Comité contra la Desaparición Forzada de la Naciones Unidas donde le exige al Estado argentino una “acción urgente para buscar y localizar” a Maldonado.

Otra demanda internacional en materia de Derechos Humanos para un Gobierno que no llega a los dos años de gestión. Hace pocos días, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos(CIDH )instó al Estado argentino a “garantizar la vida y la integridad personal” y planteó la “prisión domiciliaria” para Milagro Sala, dirigente social y política presa en la provincia de Jujuy desde diciembre de 2015. Toda una línea de conducta.

Ante el total desinterés del Ejecutivo Nacional en materia de Derechos Humanos, queda pensar (y anhelar) que sólo la masiva respuesta de la sociedad argentina en su conjunto, como sucedió contra el beneficio del 2×1 a genocidas, será la que logrará de devolver a con vida a Santiago. Porque a Santiago se lo llevaron vivo, y vivo lo queremos.

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