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El informe realizado por la ONG Global Witness, indica que la violencia cada vez es más alta contra los activistas, debido a que entre enero y mayo de 2017 ya son 33 los ejecutados.

selva-amazonas-458x285Un reciente estudio revela que la selva amazónica concentra casi nueve de cada diez asesinatos de activistas en Brasil, un 87 por ciento. La nación lidera por quinto año consecutivo la lista de lugares en los que más defensores mueren por la lucha de tierras y el medioambiente.

Según medios locales, a pesar de que la población brasileña solo alberga 13 por ciento, la denominada Amazonía Legal (área que engloba ocho estados en su totalidad y uno parcialmente) es testigo del 87 por ciento de los asesinatos a activistas.

El informe, realizado por la ONG Global Witness, indica que la violencia cada vez es más alta contra los activistas, debido a que entre enero y mayo de 2017 ya son 33 los ejecutados. La organización señala que en 2013 fueron asesinados 32, mientras que el año pasado se llegó a 49 homicidios.

Estas 33 víctimas en los primeros cinco meses del año representan un tercio del total de activistas muertos en todo el mundo en este período, por los 22 de Colombia, que es el segundo en la lista.

La Amazonía brasileña pierde protección

Grupos ambientalistas y la Fiscalía de Brasil alertaron sobre el peligro que corren áreas y comunidades amazónicas por medidas adoptadas por el presidente de facto Michel Temer a favor del agronegocio, uno de sus apoyos políticos en momentos en los que intenta sobrevivir a una denuncia por corrupción.

Los ambientalistas sostienen que legalizar la ocupación ilegal conlleva un grave riesgo de violencia.

Un trabajo de la ONG internacional Global Witness afirma que Brasil es el país donde más ecologistas fueron asesinados en 2016: 49 de un total de 200 asesinados en todo el mundo.

Temer sancionó en los últimos días un programa para legalizar la propiedad de tierras invadidas en áreas protegidas y avaló el congelamiento de la cesión de títulos de propiedad para indígenas y descendientes de esclavos en el llamado pulmón del planeta.

Ambas iniciativas se suman a otra medida que se debate el Congreso para reducir el tamaño de santuarios naturales.