A través de su cuenta en Twitter, la exsenadora y líder política Piedad Córdoba anunció que será candidata a las elecciones presidenciales de 2018 y se mostró confiada de lograr el respaldo suficiente para ser la próxima inquilina de la Casa de Nariño.

Por-esta-razón-Piedad-Córdoba-fue-habilitadaEn la red social, Córdoba anticipó que su apuesta es por un “proyecto de base” y aseguró que será una presidenta “alejada de las cúpulas y las castas”.

Fundadora del movimiento Poder Ciudadano, ala izquierdista del Partido Liberal, y actual líder de Colombianos y Colombianas por la Paz, el trasegar político de Piedad Córdoba ha sido de altibajos en los últimos años, desde cuando en 2008 actuó como facilitadora de la liberación de variossecuestrados por las Farc.

Sin embargo, el 27 de septiembre de 2010 se conoció que el exprocurador Alejandro Ordóñez había destituido a Córdoba, entonces senadora, y la había inhabilitado por 18 años para ocupar cargos públicos. La razón, según el organismo de control: “por haber promocionado y colaborado con el grupo al margen de la ley, Farc”.

Para ese año, Córdoba era reconocida especialmente por su trabajo de mediación ante las Farc para liberar secuestrados, aunque su cercanía con personajes como el presidente venezolano Hugo Chávez era frecuentemente criticada. Gracias a su gestión, víctimas en poder de la guerrilla como Sigifredo López, Consuelo González de Perdomo, Clara Rojas, así como militares y policías, recuperaron su libertad.

La Procuraduría, sin embargo, insistió en que las acciones de Córdoba iban mucho más allá de una mediación humanitaria. Señaló haber establecido “con certeza que la senadora emitió consejos al grupo de las Farc relacionados con no enviar videos de personas secuestradas por el grupo insurgente a cambio de grabaciones de voz de los mismos, con el fin de adoptar una mejor estrategia en la búsqueda de sus objetivos”.

Sin embargo, en octubre pasado el Consejo de Estado le devolvió todos sus derechos políticos. Para el alto tribunal primó lo que se sabía desde 2008, cuando Raúl Reyes murió mientras su campamento era bombardeado por la Fuerza Pública colombiana: que las pruebas del computador de Reyes no eran válidas.

Así, con el fallo del Consejo de Estado, se abrió la puerta para su regreso a la arena política en un momento crucial tras la firma del Acuerdo de Paz con las Farc, que implica la transformación en movimiento político del grupo guerrillero. Rodrigo Londoño, Timochenko, máximo jefe de la organización subversiva, ha hablado de un “gobierno de transición” que permita la implementación de lo pactado en La Habana. Un escenario en el que la figura de la exsenadora cobra especial relevancia.

Ya en enero pasado, Córdoba dejó entrever su deseo de ser candidata presidencial. Según informó en su momento el periódico digital Cubadebate, ante la tumba de Fidel Castro en La Habana la exsenadora ratificó su decisión: “He querido venir a decírselo porque necesito de su acompañamiento, para que ilumine con su energía y me dé la fuerza y la resistencia para una tarea que va a ser muy difícil”, fueron sus palabras, según cita el portal.

Al depositar flores ante la tumba del padre de la Revolución Cubana en el cementerio Santa Ifigenia, Córdoba subrayó la trascendencia de su decisión en el “comienzo de un proceso tan importante y difícil como lo es la construcción de la paz con justicia social” en Colombia.

Pese a ser una dirigente que despierta odios y resistencia en muchos sectores del país, no se puede desconocer que Piedad Córdoba fue en 2010 la tercera mayor votación al Senado por el Partido Liberal, con 67.438 sufragios. Además, mueve el voto de opinión, cultivado desde hace muchos años con su participación en el ala socialdemócrata de la colectividad —que ha sido comandada por Ernesto Samper Pizano, actual secretario general de Unasur—, su activismo político por la paz y su representación de las víctimas y las mujeres.