En Sauzalito circulan dos virus.  Al 1º de mayo se diagnosticaron 127 casos de Zika y 8 de Dengue. Mientras tanto, el sistema de salud pública hace  poco o casi nada. Las ecografías no se realizan   desde octubre del año pasado, aunque se sabe que resulta esencial que se efectúen para determinar la evolución del feto producto de la epidemia de Zika y si se están gestando bebés con microcefalia. Tampoco se hacen controles encefálicos en los niños recién nacidos para determinar si el Zika generó consecuencias porque los médicos del hospital no saben desde cuando está circulando el virus.

b2hcbzqo-300x192Hasta ahora lo que ha hecho el Ministerio de Salud Pública es repartir profilácticos en la zona de paso con Formosa, en el paraje La Invernada.  En la oportunidad de entregar forros estuvieron altos funcionarios del Ministerio de Salud, encabezados por la Subsecretaría de Promoción y Prevención de la Salud Miriam Machado. La comitiva, insólitamente, no visitó el hospital de Sauzalito.

“Ruidoterapia”

Salud también dispuso destinar  médicos de Resistencia, que como desconocen las características del territorio y la idiosincrasia de la población ha sido poca la asistencia  que pudieron brindar.  Asistieron con bastante torpeza a los pacientes.

Frente a la gravedad de la epidemia de Zika y el aislamiento  de la extensa zona sanitaria que se referencia en el hospital de Sauzalito, el Ministerio de Salud Pública destinó dos médicos, un pediatra y un generalista, que cuando se retiraron fueron sustituidos por otro médico. Hicieron “ruidoterapia” porque no conocen  la realidad de la región.

Un ejemplo claro de las improvisaciones y contradicciones  fue el cuestionamiento que realizó uno de los médicos  que llegó a la zona respecto a una derivación dispuesta  por otro profesional  que destinó Salud Pública para “fortalecer la atención sanitaria”. El caso se trató de un cuadro de neumonía severa que cursaba la niña  Abigail Albornoz. Se  demoró su derivación desde Sauzalito por la voluntad de tal médico de dejar a la niña indígena en Sauzalito, a pesar de que se trataba de una típica situación de emergencia que requería una atención de mayor complejidad y la realización de estudios complementarios,  que no se puede brindar en el hospital del pueblo.

Traslados aéreos

 Además, Salud Pública resolvió efectuar dos traslados de pacientes derivados al hospital del Bicentenario General Güemes, de J.J. Castelli, que funciona bajo múltiples fallas y deficiencias. Utilizaron un helicóptero y después el avión sanitario, seguidos de mucha publicidad y propaganda oficial. En realidad, los traslados por vía aérea deberían haberse efectuado una o dos veces durante las semanas en que las picadas estaban intransitables por el temporal de lluvias que aisló a Sauzalito.

Cuando destinaron el helicóptero para la zona sanitaria de Sauzalito se necesitaba un traslado aéreo urgente para una paciente que cursaba ACV, quién debió esperar tres días para ser derivada al hospital de Castelli.  Por el riesgo que cursaba  y la demora en el traslado aéreo, dispusieron que fuera llevada en una ambulancia que tardó 20 horas en llegar al hospital del Bicentenario por la intransitabilidad de los caminos. Cuando llegó el helicóptero la paciente ya estaba siendo trasladada por tierra. Parece que priorizaron  trasladar a dos gendarmes que debían reemplazar a otros que estaban en la zona  y que debían retirarse. A la vuelta  trajeron pacientes embarazadas hasta el hospital de Castelli.

Fumigaciones a cuenta gotas

 Las costosas brigadas de fumigaciones de Salud Nación se retiraron de Sauzalito  el pasado viernes.  Llegaron cuando  era intenso el temporal de lluvias. Estuvieron parados en el hospital. El equipo prácticamente no trabajó. Como quedan charcos en los bajos,  en las represas naturales, en los paleocauses y cunetas, operan intensamente los criaderos de mosquitos, lo cual garantiza la circulación del virus en Sauzalito, que es uno de los lugares más inhóspitos del país dado que se encuentra a 280 km del lugar más cercano (Castelli) cuyo hospital cuenta con un quirófano y terapia intensiva.

Inexplicables olvidos

Al cierre de esta nota se olvidaron de pacientes que había derivados de Sauzalito al hospital de Castelli. No pueden volver a Tartagal, donde viven. Se trata de las indígenas wichi Antonia Figueroa y  de Guillermina Segundo, que son  madre e hija. Guillermina fue sometida a cesárea. Anda con un bebé recién nacido y fue derivada porque cursar un embarazo era de alto riesgo. Argumentan que no se cuenta con una ambulancia para el regreso de los enfermos y de sus familiares.  Fueron dadas de alta del hospital de Castelli hace siete días. Deambulan de un lado a otro sin dinero, sin ropa y con la dificultad que tienen en comunicarse porque solo hablan wichi. Dependen, pura y exclusivamente, de que sean trasladadas en ambulancia.

El viejo drama de las ambulancias

“Contamos con una ambulancia y media. Una anda más o menos”,  dijo el personal del hospital al Centro Mandela. Una se destina para los traslados de larga distancia, específicamente  para derivaciones al hospital de Castelli. La otra se ocupa para efectuar los traslados de pacientes de la misma zona sanitaria hasta el hospital de Sauzalito. Reconocen que se habla y se reclama por  la poca atención en los puestos sanitarios. Confiesan que esto es cierto y que esto se produce porque falta un vehículo para hacer las rondas médicas en los puestos sanitarios de Tres Pozos, Tartagal y Sauzalito. Agregan que no se pueden utilizar las dos ambulancias porque siempre están ocupadas haciendo traslados de pacientes.

Crisis interna en el hospital de Sauzalito

El personal reclama que se  necesita un grupo electrógeno para poder trabajar por los continuos cortes del sistema de energía eléctrica. Debieron atender a pacientes alumbrados por una vela. Afirman que cuentan con un radiólogo, pero que el equipo de rayos no funciona. Lo mismo pasa con el ecógrafo que está descompuesto. Esto es “un desastre y casi todo debe derivarse al hospital de Castelli”,  dijeron. Siguen trabajando solamente dos médicos en el hospital de Sauzalito y deben asistir a poblaciones urbanas y rurales en  una región sanitaria de 10.000 kilómetros cuadrados.

Se ha generado una fuerte crisis entre el director y el personal del hospital, especialmente con los médicos,  con una interna creciente cuyos resultados seguramente será pagado por la población. Las derivaciones al hospital de Castelli por emergencias y la necesidad de que se realicen  estudios complementarios  o controles ginecológicos y pediátricos a los pacientes de Castelli es uno de los puntos más críticos.  El personal critica al Director del establecimiento porque se manejaría autoritariamente, según afirman. Como contrapartida, aquél  plantea que no se trabaja correctamente en la asistencia sanitaria. Agrega que cuenta con el apoyo de la Ministra de Salud y amenaza con descontar sueldos.

Y en los próximos días se realizará una reunión  porque el personal está muy disconforme con la actual situación de crisis, que se fue agravando a lo largo de los años,  lo que se puede complicar un poco más porque se anuncian lluvias y se ha cortado la ruta en Misión Nueva Pompeya como consecuencia del reclamo de las comunidades wichi por las 100.000 hectáreas titularizadas en lo que se conoce como la Reserva Grande.