Observadores de la Antártida están viendo que el agua de deshielo fluye de manera generalizada en el continente helado durante los últimos veranos, lo que la hace más vulnerable a derretirse más de lo que se pensaba, con posibles consecuencias “catastróficas” para las plataformas de hielo circundantes y el crecimiento del nivel del mar.

Para todos había sido notable desde hace unos años que la Península Antártica del continente helado del sur estaba mostrando un extraordinario deshielo por el calentamiento global en las épocas de verano. Entre otros eventos se han reportado numerosos lagos en el sector oriental. Lo que ahora está demostrando un grupo de científicos es que esto también está ocurriendo en otras parte de la Antártida, informó el 20 de abril, la Universidad de Columbia.

En el siguiente mapa, los científicos de la Universidad de Columbia marcaron con una X roja cada drenaje de agua separado.

Antártida.-Cruces-rojas-evidencian-deshielos-independientes-U-Columbia

“Hasta ahora, se pensaba que tales características existían principalmente en la Península Antártica lejos hacia el norte (en el mapa ubicado en la parte superior izquierda). Su presencia generalizada indica que el hielo puede ser más vulnerable a la fusión de lo que se pensaba”, destaca la universidad.

Los científicos explicaron que los drenajes de agua de deshielo son muy extensos y fluyen sobre el restante hielo de la Antártida durante el verano.

A su vez resaltan que aunque muchos de los drenajes recién asignados no son nuevos, el hecho que existan debe considerarse como algo realmente significativo; pues “parecen proliferar con pequeñas alzas en la temperatura”.

Por este significativo deshielo, se concluye que “el calentamiento proyectado para este siglo podría aumentar rápidamente su influencia sobre el nivel del mar”.

El estudio fue presentado en conjunto a una investigación adicional, que ha permitido suponer que con el deshielo algunas de la plataformas que rodean la Antártida puedan colapsar.

Se teme que puedan colapsar, con lo que se eleva en manera catastrófica el nivel del mar”, concluye dicha investigación.

Según el autor principal del estudio, Jonathan Kingslake, glaciólogo en el Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia.m tanto exploradores como científicos “han documentado unos flujos de material fundido de la Antártida a partir de principios del siglo 20, pero nadie sabía qué tan extensos eran”.

Esto no es en el futuro, esto es generalizado ahora, y lo ha sido por décadas”, aclaró el Sr Kingslake.

“Creo que la mayoría de los científicos han considerado que las aguas polares que se mueve por la superficie de la Antártida son extremadamente raras. Pero nos encontramos con una gran cantidad de ella, en áreas muy grandes”, añadió el autor.

La investigación se basó en fotos tomadas desde un avión militar a partir de 1947 en adelante, y en imágenes de satélite a partir de 1973.

Muchos de los drenajes recién registrados comienzan cerca de las montañas que sobresalen a través de glaciares, o en áreas donde los fuertes vientos rastrean la nieve. Las capas de hielo en su mayoría están cubiertas de nieve, y absorben gran cantidad de energía solar. Esto beneficia a la fusión.

“En una pendiente, el agua líquida se funde entonces en un camino cuesta abajo a través de nieve”, añaden los autores, concluyendo que “si se calienta el continente este siglo como está proyectado, este proceso se producirá en una escala mucho más grande”, se lee en el documento.

El coautor Robin Bell, un científico polar Lamont-Doherty concuerda que “ya hay una gran cantidad de fusión que es más de lo que pensábamos”.

“Cuando suba la temperatura, esto sólo va a aumentar”. advierte el Sr. Bell.

Por ahora el deshielo se nota más en los bordes de la Antártida, pero en el norte en la península Antártica, la situación descrita por los investigadores “es dramática”. donde las temperaturas medias “se han disparado siete grados centigrado en los últimos 50 años”,

Otro estudio citado por el equipo de la Universidad de Columbia, publicado en enero, reveló que la plataforma de hielo Roi Baudouin del Este de la Antártica Antarctica alberga un drenaje líquido casi invisible bajo la nieve. El equipo, liderado por el científico polar Jan Lenaerts de la Universidad de Utrecht, lo demostró usando imágenes de radar y con la perforación.

Ahora se sospechan que tales características se esconden en muchos lugares y a diferencia de los arroyos de superficie, pueden se flujos de agua líquida circulando todo el año.

Douglas MacAyeal, un glaciólogo de la Universidad de Chicago que tampoco participó en los estudios, comentó que su equipo está “trabajando duro para averiguar si estas cosas son relevantes para las predicciones del nivel del mar”.