Ante los hechos de violencia sufridos por la comitiva de la Comisión por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires al regresar del viaje que realizó a las Islas Malvinas, que fueron provocadas por integrantes de la Asociación Civil “Comisión de Familiares de caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur”, y la nota dirigida a Adolfo Pérez Esquivel publicada en algunos medios, nos vemos en la obligación de realizar las siguientes aclaraciones:

1.- No aceptamos los agravios: La Comisión Provincial por la Memoria no realizó el viaje, ni ninguna de las actividades previstas en él, en representación de los familiares de los caídos en Malvinas ni de los ex combatientes. Lo hicimos en nombre de nuestro organismo y en el de cada uno de nosotros como ciudadanos de nuestro país que tenemos pleno derecho a expresar nuestras ideas y militar por ellas. En la cuestión Malvinas todos los argentinos estamos implicados y ningún grupo puede arrogarse la representación de todos, imponiendo su memoria y su visión sobre la historia, agraviando, agrediendo e insultando a quienes opinan distinto. Creemos e impulsamos una memoria plural sostenida en los valores éticos propios del régimen democrático como se expresa en la composición del organismo donde convivimos personas de diferentes credos religiosos, parti dos e ideologías políticas unidos bajo una idea común: la lucha por la plena vigencia de los derechos humanos. Por ello no podemos aceptar el agravio a la figura de las Madres de Plaza de Mayo, al símbolo de sus pañuelos, el desprecio por los derechos humanos, y la sola idea que la figura de las víctimas resulte una afrenta.

2.- La tortura contra los propios soldados: La Guerra de Malvinas se inscribe en uno de los hechos que marcan la experiencia más dolorosa de nuestra historia argentina: la última dictadura militar. Los soldados conscriptos fueron obligados a la guerra, pelearon sin el equipamiento ni armamento adecuado, contra fuerzas profesionales superiores en equipamiento y entrenamiento. Las fuerzas armadas no estaban preparadas para la guerra, aunque sí para la tortura y desaparición forzada de nuestros compatriotas. Y como parte de esa lógica, los soldados argentinos sufrieron las torturas y maltratos de sus superiores, como así también la desidia que los sometió al hambre y al frío. De ello dan cuenta cientos de testimonios y también documentos producidos por las propias Fuerzas Armadas que han sido desclasificados. Quienes para aplacar el hambre mataban un cordero, fueron estaqueados bajo el frío, el viento y la lluvia, incluso bajo el bombardeo enemigo, enterrados vivos dejándoles solo la cabeza afuera, sumergidos por horas en pozos de agua helada. Algunos de ellos murieron congelados o de hambre.  La misma cantidad de soldados que murieron en Malvinas, se suicidaron después producto de estas marcas, sin que el Estado garantizara su adecuada atención y contención.  En este sentido fueron víctimas de la dictadura militar. Su amor a la patria prevaleció aún en las condiciones más adversas, por eso son doblemente héroes y merecen ser recordados con todos sus honores. La Comisión Provincial por la Memoria los honró en su viaje, celebrando misas católicas y oraciones judías. Estos delitos de lesa humanidad deben ser investigados por la justicia federal argentina, causa que desde hace 10 años no ha registrado avances.

3.- El derecho a la identidad: Todo ser humano tiene derecho a ser reconocido como tal. Esto implica, en aquellos casos donde pudieron recuperarse los restos, estar enterrados bajo una lápida que lleve sus nombres. No queremos que en el cementerio de Darwin haya tumbas NN, que significa Ningún Nombre. Por eso es imprescindible que sean identificados, en tanto es científicamente posible hacerlo. Este derecho a la identidad ha sido reconocido a los familiares por la Justicia argentina, causa que tiene también como demandante a la citada Comisión de Familiares. Como consecuencia de ello, y luego de casi diez años de reclamos,  a fines del 2016 se celebró el entendimiento entre ambos países involucrados en el conflicto, Argentina y Gran Bretaña, quienes dieron acuerdo al Plan de Proyecto Humanitario presentado por el Comité Internacional de la Cruz Roja.  Los trabajos comenzarán en junio de este año. De los 123 soldados sin identificar en las tumbas, las familias de 84 de ellos dieron el consentimiento para la identificación y aportaron su muestra para el cotejo del ADN. Es decir, el proceso de identificación cuenta con el apoyo de más de las dos terceras partes de los familiares que quieren saber donde están sus hijos enterrados.

4.- La necesidad del diálogo: Creemos en el diálogo y queremos dialogar, con los británicos y con el mundo entero, para continuar reclamando de manera pacífica, la soberanía sobre las Islas Malvinas. Y también queremos dialogar con toda la sociedad argentina y los diferentes grupos que trabajan esta cuestión. Muestra de ello es que nos ofrecimos a llevar una imagen de la Virgen de Luján para reponerla en la ermita del Cementerio de Darwin que administra la Comisión de Familiares; para ello se había programado una reunión para el jueves 9 de marzo, antes de la partida de la comitiva. Dicho encuentro fue suspendido por la Comisión de Familiares en tanto la embajada británica de nuestro país, en una reunión mantenida con ellos, se comprometió a restaurar y recolocar la imagen de la  Virgen.

5.- La desmilitarización del Atlántico Sur: Gran Bretaña tiene hoy en las Islas, una Base militar de enormes proporciones, en la que viven 2.000 personas. Allí se han apostado barcos, submarinos y aviones con armamento sumamente complejo, instalaciones satelitales que les permiten el control de las comunicaciones del cono sur y el desarrollo de una política colonial que se extiende incluso a la Antártida Argentina que, a partir de la ocupación de Malvinas, Inglaterra reclama como propia. Esta base es una clara amenaza a la paz y debe ser desmantelada.
Por todo lo expuesto, no entendemos la cobarde agresión que hemos sufrido ni las declaraciones públicas que distorsionan nuestra posición y cometido. Sólo pueden entenderse como expresión del más profundo autoritarismo e intolerancia sostenidos en objetivos políticos que desconocemos y en una disputa de la que no somos parte. Por su gravedad esperamos un pedido expreso de disculpas.
La Comisión Provincial por la Memoria está dispuesta a dialogar como lo ha hecho siempre con todos los sectores de nuestra sociedad, con el respeto y la tolerancia necesaria para la vida en democracia. Esto no será posible si quien lo demanda se expresa a través de insultos y agravios.

POR LA INDENTIFICACIÓN DE LOS 123 NN
POR EL JUICIO Y CASTIGO POR LOS CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD COMETIDOS POR LAS FUERZAS ARMADAS CONTRA SUS PROPIOS SOLDADOS
POR LA SOBERANÍA A TRAVÉS DE LA PAZ Y EL DIÁLOGO
POR LA DESMILITARIZACIÓN DEL ATLÁNTICO SUR Y LA PAZ EN LA REGIÓN

COMISION PROVINCIAL POR LA  MEMORIA