El exsargento primero Rodrigo Cruz de las Fuerzas Especiales del Ejército del Honduras confesó este martes que su unidad recibió la orden de asesinar a varios dirigentes sociales en su país, entre ellos la luchadora ambientalista Berta Cáceres, según publicó The Guardian.

berta_cxceres.jpg_1718483346Cruz reveló que Cáceres estaba en la lista negra para ser asesinada, porque los militares hondureños contaban con información de todos los activistas sociales y tenían órdenes específicas de asesinar a cada objetivo.

El exmilitar manifestó que sus compañeros pudieron ser asesinados, debido a que el jefe de la unidad declaró que no seguiría adelante con la matanza, porque en la lista figuraban personas que luchaban por sus comunidades, por lo que días después huyó del Ejército.

Cruz confirmó que no era la primera vez que veía una lista de objetivos, porque días antes de observar la lista en la que aparecía Cáceres, pudo notar que en el chaleco de un comandante habían caras conocidas, como los líderes del Bajo Aguán.

Por su parte, Annie Bird, representante de una ONG dedicada a informar las violaciones de derechos humanos en Honduras, aseguró que el testimonio del soldado Cruz alude a que varios escuadrones de la muerte apuntan a la oposición política del país.

La especialista explicó que la realidad del país centroamericano es compleja debido a que está roto el sistema judicial, lo cual dificulta investigar personas directamente implicadas en casos de corrupción.

Tras las declaraciones del exmilitar, Bertita Zuñiga manifestó que el caso del crimen de su madre sea investigado por una comisión internacional, para encontrar la verdad de quiénes son los autores de la masacre.

El dato

Cada uno de los implicados en el crimen de Berta Cáceres habría recibido 2 mil 200 dólares, según una publicación del diario El Heraldo.

En contexto

El pasado 3 de marzo, la líder indígena y coordinadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras (Copinh), Berta Cáceres, fue asesinada por sujetos desconocidos en el interior de su vivienda, ubicada en el sector La Esperanza, departamento del Intibucá del sur-occidente del país.

Cáceres había denunciado una semana antes de su muerte, el asesinato de cuatro dirigentes indígenas de la comunidad lenca.

Fue una de las fundadoras en 1993 del Copinh. Por su lucha en defensa de los recursos naturales, en el occidente de Honduras en 2015, fue galardonada con el Premio Medioambiental Goldman.

Familiares de la líder indígena, presidentes y líderes del continente americano junto a organismos internacionales han demandado justicia por su asesinato.