Leía por la mañana temprano un comentario del compañero Jorge Drkos, en facebook, sobre la información de las últimas horas que da cuenta de la visita a nuestro país del Presidente norteamericano que reproduzco:
ortega“La visita de Obama a la Argentina significará medidas extremas de seguridad que seguramente impedirán la conmemoración de los 40 años del Golpe Genocida del cual EEUU gestor . Las calles x las que se realizan las marchas y Plaza de Mayo y Congreso es muy probable que estén cerradas. Una provocación. Su presencia merece el repudio y requiere de parte nuestra la organización para no permitirlo”.
No dudé en agregar mi reflexión fundada en la memoria -y que más abajo, reitero-. La razón de nuestra dependencia se trata de una cuestión política aún irresuelta, y la herramienta fundamental para resolverlo definitivamente es el desarrollo de nuestra conciencia nacional.
La batalla es cultural y se gana en el ejercicio permanente por sostener nuestra memoria histórica, y en ella, recuperando diariamente los procesos históricos que determinaron sucesos que significaron pasos hacia adelante en nuestro camino hacia la Liberación Nacional y Social de la Patria.
En ello me viene a la memoria y comparto, que el 27 de junio de 1969, a un mes de la histórica jornada de aquel Mayo Rebelde, y que diera la vuelta al mundo conocida como El Cordobazo, visitaba nuestro país, el banquero y político imperialista yanqui, Nelson Rockefeller.
La CGT de los Argentinos, que no andaba reclamando “caricias”, ni sus dirigentes refregándose con el gerente del liberalismo de entónces, Krieger Vasena, se puso de pié, y se movilizó en repudio a aquella presencia, a pesar de “los controles” dispuestos.
220px-Emilio_JáureguiEn aquella oportunidad, cuando la multitudinaria movilización obrero-estudiantil en las inmediaciones de Plaza Once -Anchorena y Tucumán-, comenzaba a desconcentrarse, víctima de la represión, caía fusilado a quemarropa, por efectivos de Coordinación Federal, Emilio Jauregui, secretario general nacional de los trabajadores de prensa, clasista y combativo.
Claro, aquella dirigencia, desde la genuina representación sostenida por las bases asumía la lucha de clases, lejos de las relaciones entre clases, alimentadas desde los poderes dominantes con alpiste aburguesado.

Parafraseando a Juan Gelman en su poesía “Muerte de Emilio Jáuregui” (…)así trabaja el pueblo con
la bella luz que descendía
del emilio vivo y con la que
subía del emilio ahora
contra canallas canallitas
pequeños asnos abrigados
detrás de un planteo político
teóricos de la pacífica
con metafísica y paraguas
o parleros de la violenta
chanta turros sobrevivientes (…)

En honor a Emilio y a Ortega Peña , evocando su juramento como diputado nacional: ¡Que la sangre derramada no sea negociada!

Espero nos veamos el 24 de marzo en la calle y codo a codo.