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Paraguay //  Por Pablo Bassi para La Otra Mirada Sur

“Sr. Stiben Antonio tenes audiencia el dia 12 de enero a las 08 y 30 hora en el juzgado penal de garantía numeros 4 del palacio de justicia sitio en el barrio Sajonia. Dario Espínola soy”. Este fue el mensaje de texto que un estudiante secundario recibió en la ciudad de Asunción. Mal escrito e improcedente, pero por sobre todo ilegal.

Días antes, el funcionario judicial Darío Espínola le anticipó a Stiben Antonio Patrón que así sería la modalidad de su convocatoria a indagatoria en la causa por la que el estudiante, ex coordinador de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FeNaES), está acusado de perturbación a la paz pública.

El fiscal de la Unidad de Prevención de Delitos Emilio Fuster cree que Patrón intentó quemar el Palacio de Gobierno, aunque no tiene pruebas de ello, excepto el testimonio de una sola persona. El estudiante podría ser encarcelado por cinco años.

En esta entrevista, el asesor y ex dirigente de la FeNaES, Federico Alfonso, denuncia el nivel de persecución que recae sobre el movimiento estudiantil paraguayo, como así también sobre otras organizaciones gremiales y sociales críticas de las políticas de gobierno del presidente Horacio Cartés. “El hostigamiento de Cartés nos recuerda a la época stronista”, sentenció la FeNaES en un comunicado.

El mandatario colorado -en términos políticos; muy lejos de los ideológicos- fue el resultante de la grave crisis política que aparejó el derrocamiento que le asestaron por dentro de las instituciones a Fernando Lugo. Cartés, condenado por estafa al Banco Central de Paraguay, prófugo de la Justicia, socio de tabacaleras vinculadas con el narcotráfico, investigado por lavado de dinero según Wikileaks, cuenta en estos días, junto con su gobierno conservador, con un bajo nivel de popularidad.

– Federico, ¿Cuáles son las reivindicaciones de los secundarios?

– La FeNaES tiene varios reclamos, ya que Paraguay es uno de los países de la región que menos invierte en educación, con un promedio del 3,5% del producto bruto. Entre ellos, una educación pública, gratuita y de calidad para todos los estudiantes; la inclusión del almuerzo escolar gratuito para los estudiantes de menores recursos; y el mejoramiento de la infraestructura, entre otras demandas. Reivindicaciones que llevan varios años

– ¿Es una lucha que se extiende a la educación superior, como en Chile?

En Paraguay la educación secundaria y universitaria es gratuita, no como en Chile, pero no se cumple. Hay una cantidad inmensa de estudiantes que no pueden egresar del colegio, porque al tener escasos recursos deben trabajar. Por otro lado, continuamos teniendo colegios en los que las clases se dictan bajo árboles. Planteamos que se eleve al 7% el porcentaje del PB a la educación

– Contame de los orígenes del conflicto

– El 9 de octubre pasado realizamos una toma simbólica en la sede del ministerio de Educación, ya que la ministra Marta Lafuente no nos recibía ni quería establecer diálogo con nosotros. Fue una sentada de dos horas, tras la cual nos retiramos pacíficamente. Dos semanas luego, nos enteramos que el compañero de Chile Patricio Flores había sido detenido mediante formas totalmente ilegales: dos personas de civil, armadas y sin identificación lo subieron a un auto y lo trasladaron hasta un local de la Unidad contra el Crimen Organizado. Allí lo interrogaron durante dos horas sobre su procedencia y adscripción ideológica y política, sin abogados presentes. Posteriormente lo trasladaron a una sede policial, desde donde se comunicó con nosotros. A los días, una fiscalía lo acusó de perturbación a la paz pública. Durante este proceso fueron llamados a indagatoria a once estudiantes de entre 15 y 16 años

– ¿Existen pruebas de la acusación contra Flores?

– Primeramente la policía y la fiscalía no fueron claras respecto a las causas de detención del compañero. Dijeron en su momento que la documentación no estaba en regla, algo descartado de plano. Tomó entonces intervención la Embajada de Chile en Asunción, en cuya sede estuvo detenido Patricio a lo largo de un mes. En ese lapso realizamos una serie de movilizaciones hasta que un juez lo liberó de culpa y pena al no haber en la causa ninguna prueba que demuestre su imputabilidad

– ¿Cómo nace la causa abierta contra Patrón?

– El fiscal de la Unidad de Prevención de Delitos Emilio Fuster abre posteriormente una segunda causa, en relación a una movilización docente realizada antes del 28 de agosto, en la que imputan a Steben Patrón, dirigente de la FeNaES, bajo la carátula de perturbación de la paz pública y resistencia. Posteriormente lo de resistencia fue eliminado. Otra vez sin aclarar los elementos reunidos para la denuncia

– ¿Qué pena prevé el delito?

– La pena máxima es de cinco años de prisión, pero existen medidas alternativas, como la prohibición a marchar o la prisión domiciliaria. Actualmente rige sobre él una medida cautelar por la que el compañero no puede movilizarse en la vía pública

– ¿Qué perspectivas avizoran sobre el futuro de la causa?

– Ellos quieren asustarnos para inmovilizarnos. Según declaró el fiscal ante medios periodísticos, lo que busca es la imposibilidad de que Patrón participe de movilizaciones. Pero nosotros ya hemos resuelto que no vamos a acatarlo, a riesgo de que aprisionen al compañero

– Leía en medios periodístico que la persecución contra el movimiento estudiantil se desarrolla también bajo otras formas…

– Sí, porque además de la judicialización de nuestras protestas, el ministerio de Educación nos persigue en los colegios mediante distintos modos de hostigamiento. Una vez, al ingresar a la sede la Central Única de Trabajadores Auténtica, vimos detenido en la puerta un patrullero policial que adujo estar realizando procedimientos de rutina. Se difundió además, un video en el que se nos relaciona con el EPP, una organización criminal de Paraguay. Buscan por todos los medios desacreditar nuestras reivindicaciones

– ¿Esta es la primera vez que el gobierno atenta abiertamente contra los estudiantes?

– Así es, pero el presidente Cartés ya lo venía haciendo con las organizaciones campesinas y sindicales, aún con métodos más graves. Cartés tiene una impopularidad tremenda

– ¿Cuál es el grado de respaldo que encuentran ustedes en la sociedad paraguaya?

– Tenemos el apoyo de los padres, organizaciones sindicales y sociales que repudian este hecho. También el de organizaciones latinoamericanas hermanas. Estamos atravesando el momento más difícil de nuestra democracia, con el protagonismo de las mafias y las bandas narco en la política. Ellas son capaces de cualquier cosa. Hay que estar atentos