Argentina es un país privilegiado por las características de sus vientos para la generación eoloeléctrica pero la educación debe sumarse a las necesidades de la industria.

eolicaEn un 70% de su territorio continental dispone regularmente de vientos de características adecuadas. Es importante destacarlo porque el hablar del tema en general se piensa en el viento patagónico solamente, realmente extraordinario, pero la Patagonia queda muy lejos de las áreas de demanda masiva de energía eléctrica.

Son vientos cuya energía deberá poder aprovecharse in situ, para evitar las pérdidas debidas a la distancia que media hasta los lugares de grandes demandas de energía eléctrica. En la costa atlántica de la Provincia de Buenos Aires, tenemos vientos similares a las de las costas del mar Báltico o inclusive de muchos lugares del Mar del Norte.

Cosechar su energía aquí implicaría distancias mucho menores hasta los lugares de demanda. Lo mismo sucede en determinados emplazamientos en nuestras provincias de las zonas andinas y centrales. Como antes se mencionó, en un 70% de nuestra superficie continental hay vientos de características aprovechables, tales que teóricamente podrían abastecer toda la demanda de energía eléctrica de nuestro país y parte de la de nuestros vecinos.

En la práctica la cosa no es tal, ya que no lo permitirían las actuales redes eléctricas por las que hay que repartir la cosecha. Además, el viento no sopla en forma constante, pero un servicio público de energía eléctrica debe estar a disposición de le demanda en todo momento. En otras palabras, al estado actual de la técnica, la energía eoloeléctrica solo puede ser considerada como un complemento de la generada por métodos convencionales.

Esta limitación tiende a desaparecer en un futuro cercano, pues ya han aparecido electrolizadores de capacidades del orden de los MW que pueden operar a potencia variable. Consecuencia de ello es que la producción masiva de Hidrógeno por electrólisis a partir de la energía eoloeléctrica ya deja de ser una quimera.

Este hidrógeno será entonces el acumulador de la energía cosechada del viento, ya que por varios caminos, desde suquema en turbinas de ciclo combinado hasta mediante celdas combustibles, se habrá convertido en un generador de energía eléctrica capaz de atender de por sí sólo las demandas en la media que aparezcan, fundamental para todo servicio público. Son tres las condiciones básicas necesarias:

I.        – Viento adecuado para captar su energía

II.      – Redes eléctricas adecuadas para evacuar lo generado

III.    – Legislación adecuada y continuidad jurídica para lograr inversiones

– Viento tenemos, redes tenemos si bien requieren algunas modificaciones, legislación adecuada no tenemos y confianza en nuestra continuidad jurídica tampoco. Por esto, cada ganador del GENREN I tuvo que salir a buscar financiación por su cuenta, a tasas muy altas.

La educación se suma a las necesidades de la industria.

Debe agregarse que la Educación ha caído en calidad y cantidad de educandos, lo que requiere un esfuerzo adicional para formar el personal requerido, a todos los niveles, para llevar adelante un plan ambicioso de granjas eólicas. Lo tenemos que hacer, porque sin educación no hay progreso ni ascenso en los niveles sociales.

Para que todo esto se pueda llevar a feliz término, se requiere el esfuerzo de todos y que todos tomemos conciencia para que nuestro mundo pueda ser habitable por las futuras generaciones. Todos y cada uno de nosotros tenemos que capacitarnos para que, con nuestros esfuerzos coordinados en todos los estamentos, nuestra sociedad se nivele hacia arriba y no hacia abajo.