Un día como hoy, pero de 1813, el regimiento de Granaderos a Caballo del Coronel José de San Martín entra en su primer combate contra las tropas realistas en las inmediaciones de San Lorenzo. En lo que fuera la recordada derrota a los españoles, pierde la vida Juan Bautista Cabral en defensa de su jefe máximo.

sanmartinAl arribar al suelo rioplatense, el entonces teniente coronel de caballería, José de San Martín tomó noticia del deplorable estado en que se encontraba la organización militar de lasProvincias Unidas del Río de la Plata, recientemente alzadas en armas contra el poder imperial de la metrópolis española.

Ante esta problemática, el Gobierno Superior Provisional del país otorgó el 16 de marzo de 1812 a San Martín el grado de “teniente coronel de Caballería”, y lo nombró conjuntamente “Comandante del Escuadrón de Granaderos que ha de organizarse”, previendo la necesidad de conformar un cuerpo de caballería idóneo y cualificado, compuesto por voluntarios rigurosamente seleccionados, cumpliendo parámetros de conducta y personalidad muy elevados.

San Martín dispuso el reclutamiento de los hombres más aptos y estipuló un estricto código de disciplina, que hasta el día de la fecha, bajo la denominación de “Código de honor sanmartiniano”, rige el accionar diario de los Granaderos a Caballo. El 3 de febrero, el regimiento se batiría con las tropas realistas en San Lorenzo.

Según una tradición muy difundida, en un audaz movimiento el soldado Juan Bautista Cabral, viendo en peligro la vida de su Comandante, el Coronel San Martín, (que habría quedado atrapado bajo su caballo, muerto por la metralla enemiga, y sin posibilidades de movimiento o defensa alguna), decide lanzarse heroicamente al encuentro de una bayoneta realista a punto de atravesar al Libertador, sacrificando su propia vida en pos de la de su oficial.

La leyenda le atribuye haber proferido la siguiente frase, instantes antes de morir: ¡Muero contento; hemos batido al enemigo! De un total aproximado de 1.000 hombres que tuvo el regimiento hasta ese momento, sólo 120 volvieron a Buenos Aires en diversos momentos. El presidente Bernardino Rivadavia los transformó en su escolta presidencial por decreto del 23 de abril de 1826.

Participaron en la Guerra del Brasil, siendo una parte de ellos la escolta del General en Jefe del Ejército de Operaciones,Carlos de Alvear. Participaron en acciones como la batalla de Ituzaingó y al finalizar la guerra fue disuelto el regimiento.