Morales

El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció la aprobación de una ley para continuar con el saneamiento de la tierra, por parte del poder legislativo de su país.

Morales promulgó el jueves la ley 429, que establece la ampliación del saneamiento de tierras en el país por cuatro años y pidió a las autoridades del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) a no ingresar en chantajes y “negocio” porque la obligación es sanear.

Refirió la importancia de la ampliación del saneamiento de tierras, un “pedido clamoroso” del movimiento campesino e indígena que, mediante el trabajo de la Ministra de Desarrollo Rural se envió a la Asamblea para su aprobación.

La promulgación fue hecha desde el Palacio de Gobierno, donde alertó la intención de algunos funcionarios que pretenden apropiarse del INRA para que esa institución esté al servicio de un determinado sector.

El Mandatario manifestó que todo funcionario estatal “debe actuar con honestidad y en apego a la legalidad”.

La Ley 3501 llegó a término el 19 de octubre de este año, razón necesaria para aprobar una nueva norma que permita proseguir con el saneamiento hasta concluir con el total de la tierra en el país.

Morales comparó cómo durante gestiones anteriores (1996-2005) una hectárea saneada costaba en promedio cerca de 10 dólares y se sanearon solo nueve millones de hectáreas, mientras que entre 2006 y 2013 su Gobierno ha saneado 57 millones de hectáreas con un costo por hectárea de 1,8 dólares.

Asimismo señaló cómo en 10 años se entregaron 26 mil 147 títulos ejecutoriados de tierras, en cambio durante su gestión se han firmado un total de 396 mil 681 títulos que benefician en la actualidad a un millón 117 mil 804 familias, superando con creces a la cifra de 174 mil 963 familias que se beneficiaron en años anteriores.

Eso se debe, según explica el Presidente, a la “mal llamada” Reforma Agraria de los años 50 que bajo el modelo neoliberal concentró en pocas manos y benefició a pocas familias las tierras bolivianas.

Sin embargo, esta situación fue revertida por su Gobierno, pues otorga a pequeños productores las tierras, sumando unos 38 millones de hectáreas en manos de los campesinos, mientras que los empresarios solo cuentan con cuatro millones de hectáreas, “esa es la revolución agraria”, aseveró.